Noticias

Batto, el sistema de control de aforo para hostelería desarrollado en Vitoria-Gasteiz
mayo 14, 2020
BIC Araba apoya con 40.000 euros y tecnologías del CERN la creación y diversificación de empresas
junio 9, 2020

Enrique Rodal: “Esta crisis ha demostrado la flexibilidad y capacidad de adaptación que pueden tener las empresas gracias a la Industria 4.0”

Según Enrique Rodal, una de las lecciones que deberíamos aprender de esta crisis es a “determinar todo tipo de amenazas por improbables que parezcan y localizar los recursos necesarios para neutralizarlas”.

Aunque todavía es pronto para analizar todas las consecuencias que ha provocado la pandemia de la COVID-19 en las empresas y sus procesos de producción, si que ha quedado bastante claro que la Industria 4.0 va a tener un papel protagonista.

Estas últimas semanas hemos visto múltiples ejemplos de organizaciones que han aprovechado el potencial de la llamada Transformación Digital para adaptarse a la nueva normalidad o intentar dar respuesta a la ingente demanda de respiradores, mascarillas y otros útiles que ha generado el coronavirus.

Una de las personas que más de cerca ha estado siguiendo esta situación es Enrique Rodal, periodista autor del libro ‘Industria 4.0: conceptos, tecnologías habilitadoras y retos‘, y responsable de Podcast Industria 4.0.

En Araba 4.0 hemos querido hablar con él para conocer sus impresiones sobre el papel de las nuevas tecnologías industriales en la crisis.

Durante el confinamiento, ¿has observado alguna diferencia a la hora de afrontar la situación entre empresas digitalizadas y aquellas que seguían con procesos tradicionales?

Durante la crisis provocada por el coronavirus se ha visto como determinadas empresas han sido capaces de re-adaptar sus procesos de producción para fabricar nuevos productos relacionados con las necesidades sanitarias y sociales. Desde grandes corporaciones como SEAT para fabricar respiradores, a otras empresas de diferente tamaño que se han puesto a fabricar mascarillas, hisopos para pruebas, máscaras, geles hidroalcohólicos, etc.

La mayor parte de estas organizaciones tenían en común una buena base de modernización tecnológica y disponer de experiencia en el uso de determinadas tecnologías vinculadas con la Industria 4.0. Uno de los casos más representativos es el de la fabricación aditiva para crear máscaras de protección o los hisopos.

Llevamos más de 20 años escuchando hablar de la transformación digital. Sin embargo, no ha sido hasta la llegada de la pandemia que muchas empresas han comenzado a plantearse seriamente la digitalización de sus procesos. ¿Qué beneficios pueden encontrar las empresas que decidan apostar por la Industria 4.0 en estos tiempos de crisis?

Es cierto que algunas organizaciones tenían previsto a largo plazo afrontar procesos de digitalización y automatización y que, en este contexto de parada y reactivación de la actividad, han decidido aprovechar la coyuntura para acortar los plazos y lanzarse a la digitalización.

Una de las causas puede ser la más que posible existencia de ayudas económicas para llevar a cabo estos procesos. El principal beneficio con el que se pueden encontrar es un ecosistema de proveedores de soluciones tecnológicas muy preparado y maduro que, a buen seguro, será capaz de dar respuesta a sus necesidades siendo conscientes del momento delicado en el que se encuentran.

¿Qué deberían tener en cuenta las empresas que quieran apostar por integrar tecnologías como el IoT, el Big Data, la automatización o la fabricación aditiva en sus procesos?

Siempre he sido de la opinión de que las tecnologías no son las que marcan los procesos de digitalización, sino que son la respuesta a los planes estratégicos de las empresas. Cualquier compañía debe de tener primero bien claro a dónde quiere llegar en un futuro y, partiendo de esa premisa, analizar qué tecnologías son las que le pueden ayudar a conseguirlo, pero no al revés.

Con esto claro, es fundamental disponer de profesionales que te asesoren correctamente sobre la conveniencia o no del uso de determinadas tecnologías y conocer su grado de madurez real. Para ello tienen un papel esencial los proveedores de confianza, los centros tecnológicos, los centros de educación, las organizaciones empresariales y sectoriales, las administraciones y los diferentes profesionales que trabajan en este entorno.

Uno de los cambios más significativos que ha provocado la crisis del COVID-19 ha sido la implantación del teletrabajo en empresas que hasta ahora ni siquiera lo contemplaban. ¿Ha llegado para quedarse o se irá tan rápido como ha llegado?

Yo apuesto más por una opción híbrida que combine teletrabajo con trabajo presencial. En ámbitos muy vinculados con la comunicación existen muchos elementos de la comunicación no verbal que es difícil transmitir online y que hacen que el mensaje se pierda o se altere. Esto es algo muy importante a la hora de relacionarnos con nuestros jefes, con nuestros compañeros, con nuestros clientes y con nuestros proveedores. Habrá cosas que se puedan hacer en casa, siempre que tengamos un entorno adecuado para trabajar en estas condiciones, y otras que habrá que seguir tratando en persona.

Lo que es cierto, y varios gerentes me lo han trasladado en las últimas semanas, es que la comunicación con nuestros clientes a través de videoconferencias puede suponer unos ahorros de costes y de tiempo muy grandes. Si hablamos de clientes internacionales, evitar que uno de nuestros empleados tenga que desplazarse al extranjero, con los gastos y el tiempo que ello conlleva, es muy importante. Es algo que ha sido bastante habitual en los países del norte de Europa o en Estados Unidos y menos frecuente en los países mediterráneos donde el contacto personal cara a cara tiene un valor añadido.

Todo esto va a cambiar. Vamos a realizar muchas más videoconferencias, webinars, masterclass online, etcétera, pero sin olvidarnos de la importancia que tendrán los encuentros empresariales, el networking y la interacción de toda la vida.

¿Qué lección deberíamos aprender de esta crisis?

Para mí, la principal lección que deberíamos de aprender es que existen determinadas amenazas y situaciones que son capaces de poner en jaque la economía de un país, una región e , incluso, como se ha visto, de todo el mundo.

El depender de mercados extranjeros para suministrarnos de ciertos materiales y bienes ha supuesto momentos delicados, desabastecimiento, estafas y precios desorbitados. En este sentido creo que sería importante determinar cuáles pueden ser esas amenazas, estimar qué necesidades de diferente tipo pueden demandar los diferentes contextos y realizar un catálogo de empresas que sean capaces de dar respuesta a esas necesidades, bien sea mediante su actividad habitual o porque sus procesos u organización están más capacitadas para readaptar su producción, como en el caso de SEAT y los respiradores que comentaba al principio.

En Euskadi se han activado varias empresas que van a fabricar mascarillas una vez que se ha observado que van a estar bastante presentes en nuestro día a día. Tener localizados posibles activos como empresas, startups, centros de investigación, centros de educación o profesionales a nivel particular, y aquí podría mencionar el papel de los colectivos makers; que sean capaces de dar una respuesta rápida a determinadas demandas de la sociedad y de la industria es algo fundamental.


¡Muchas gracias a Enrique Rodal por responder las preguntas de Araba 4.0!