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Las posibilidades y oportunidades empresariales de la fabricación aditiva

Los avances en la forma en la que fabricamos han sido clave en todas las revoluciones industriales. Empezando por la llegada de las máquinas y la producción en serie hasta llegar a la automatización. Cada salto no sólo nos ha permitido crear productos más complejos, si no también hacerlo en mayor cantidad, con más calidad, en menor tiempo y un coste menor.

Con la llegada de la cuarta revolución industrial, la famosa Industria 4.0, la cosa no ha sido distinta. Junto a las máquinas inteligentes, que permiten predecir, controlar, planear y producir de una manera más eficiente, ha llegado una nueva forma de fabricar que permite llegar a donde el moldeo, la deformación plástica o los procesos de arranque de material no podían llegar.

Hablamos, como no, de la fabricación aditiva o impresión en 3D. Un sistema en el que se construyen los objetos capa a capa mediante una máquina de gran precisión. Esto no sólo permite fabricar objetos más complejos si no que en muchos casos no serían posibles con otras técnicas (bien por coste o por complejidad).

Cuando llega una nueva tecnología, sobre todo si es tan revolucionaria como la fabricación aditiva, es difícil hacerse a la idea de las posibilidades u oportunidades empresariales que puede suponer. Por eso hemos querido hablar con Gorka Fernández de Mizar Additive y Fernando Oharriz de Optimus 3D, dos de las empresas de fabricación aditiva más punteras que tenemos en Álava.

Originalmente la Fabricación Aditiva fue desarrollada en los años 80, con la finalidad de reducir los plazos y los costes para el desarrollo de prototipos. Por aquel entonces, la tecnología de impresión 3D era desconocida por la gran mayoría debido a los elevados costes y a la limitación de herramientas” cuenta Fernando Oharriz. “No ha sido hasta la última década que se ha empezado a generalizar gracias a que la bajada de costes y los avances tecnológicos han hecho que sea viable comercialmente” afirma el CEO de Optimus 3D.

Con la impresión 3D podemos fabricar productos de geometrías y funcionalidades hasta ahora impensables con tecnologías tradicionales, en un tiempo mucho más corto y sin inversión en ningún utillaje. Esto tiene muchas ventajas directas: reducción de pesos, mejora de la funcionalidad, menor tiempo de entrada a mercado, reducción de costes, eliminación de stocks, etc.” asegura Oharriz.

Por su parte, el director técnico de Mizar Additive pone el énfasis en tres aplicaciones concretas: Medicina, Aeroespacial e Industria. “La fabricación aditiva nos permite crear dispositivos médicos como una placa de titanio totalmente a medida del paciente” comenta Gorka Fernandez. “Según lleguen hitos como el incremento de tamaños, el desarrollo de nuevos materiales, el aumento de la velocidad o la impresión las posibilidades se irán multiplicando” sentencia.

Las cifras, desde luego, hablan por si solas. 1 de cada 3 fabricantes ya utilizan la impresión 3D, y otro 25% está planeando adoptarla en un futuro. Hoy en día se utiliza para desarrollar vehículos, aviones, casas, dispositivos médicos, prendas de tejido vivo, muebles, etc. aunque no todos a escala. Además, está previsto que la industria de la fabricación aditiva crezca de los 7.300 millones de $ en 2016 a los 12.700 millones de $ en 2018 y 21.200 millones de $ en 2020.

Todo esto hace que no sólo sea una tecnología clave de cara a futuro, si no una realidad que todas las empresas deberían tener en cuenta a día de hoy.